6/9/2019 

 


 

Macri actualizó el decreto de Menem de 1992 para importar basura. Argentina puede convertirse en el basurero mundial  de los residuos peligrosos que ya, ni los países menos desarrollados aceptan, como hemos venido informando en Pájaro Rojo.  Es un gran despropósito pagar por llevarse desperdicios ajenos, que si no los reciclan en origen, es porque no se pueden reciclar o es un proceso económicamente costoso del cual las empresas quieren librarse. Por otra parte, son totalmente acertadas las apreciaciones del gremio argentino  de Cartoneros: se debería invertir para crear una industria del reciclado nacional que genere empleos formales y duraderos. En España, por ejemplo, la industria del reciclado de envases ha generado más de 42.000 empleos formales y todo el sector aporta unos 140.000 empleos (datos de 2015). En el Estado español (con grandes diferencias territoriales: Cataluña, Andalucia y la Comunidad de Madrid, son las que más reciclan)  se recicla el 70% de los envases. Por ley, en 2030, todos los países de la Unión Europea, deben reciclar el 70% de su basura urbana y el 80% de los envases. Según datos de 2016, en el Estado español, el negocio del reciclado (incluye metálicos, papel y cartón, madera, vidrio y plástico) generó una ganancia de 2.300 millones de euros. Si España, que no es precisamente uno de los países modélicos en protección medioambiental comparado con el  norte de Europa, y que  ha empezado mucho más  tarde con la recogida selectiva de residuos, ha logrado estas cifras, quiere decir que no es imposible. M.Mestre


La modificación de un viejo decreto deja al país al borde transformarse un basural de residuos peligrosos proveniente de otros países. A la par, recicladores se ven afectados por la caída del precio de elementos como el cartón y el plástico, ante la mayor oferta. El decreto original lo había firmado Menem en 1992 luego de un escándalo por la llegada de residuos nucleares al país.

Un polémico decreto firmado por el gobierno de Mauricio Macri pasó desapercibido la semana pasada: se trata una modificación de la vieja orden Nº 181/1992 que por entonces habilitaba a la importación de basura de otros países y que generó un escándalo por la aparición de residuos nucleares en el gobierno de Menem.

Ahora, las modificaciones consisten en  tan solo un artículo y según trabajadores de la Economía Popular y ambientalistas, el mismo “flexibiliza el debido control ecológico”, librando a la Argentina a transformarse en un país receptor de basura peligrosa como la nuclear, proveniente de Europa  (N.de la E. la legislación  de la Unión Europea prohibe exportar basura, pero siempre hay empresas privadas dispuestas a burlar la ley) y otras regiones.

Esto, además de poner en peligro al medio ambiente, representa una dura contradicción en términos ecológicos: mientras el gobierno no destina los suficientes fondos para reciclar la basura que se genera en su propio país, se destinarán millones para pagar la basura que descartan otras naciones. Todo esto, mientras países como China y parte de la Unión Europea prohíben el ingreso de basura a sus países.

Los primeros en denunciar este nuevo decreto fueron los Cartoneros y Recicladores urbanos que actualmente son  los principales recolectores de cartones, plásticos y otros elementos que terminan separados  de la basura, para ser reciclados.

Según la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR), en nuestro país se generan 40.000 toneladas de basura por mes y el 40% podría ser reciclado. “De esta cantidad sólo se recicla la mitad gracias al trabajo cotidiano de los cartoneros (150.000 en todo el país)”, explican.

“En lugar de potenciar la recolección y reciclado de los residuos que tiramos los argentinos, se facilita la importación de los residuos de los europeos. Esto perjudica a los cartoneros que trabajamos de esa recolección y de la venta de ese material. Y en el medio de una crisis social y económica, significa que nos llevan al hambre”, expresaron en un comunicado.

“Antes se tenía que demostrar que lo que llegaba eran residuos inocuos y se tramitaba en la Secretaría de Ambiente un permiso específico para cada importación. Ahora simplemente se puede importar sin esa necesidad. Esto es muy peligroso para los recicladores de la Argentina”, describió para INFOCIELO, Alejandro Valiente, miembro del equipo técnico de la FACCyR.

Para los cartoneros y recicladores esto es una mala noticia, porque ante más oferta de cartón en el país, menor será su valor y por lo tanto menor los ingresos de sus trabajadores. Que, valga la aclaración, integran un sector social más que vulnerable de la población.

Los especialistas explican que en los primeros meses del 2019 se importó más cartón para reciclar que todo en 2018 y este fenómeno se dio sin el aval del nuevo decreto. Por lo que la situación para el mercado del cartón y otros elementos reciclables podría complicarse aún más.

“Todavía se puede recuperar y reciclar el doble de lo que hoy se recicla. En vez de reciclar los residuos que generamos en Argentina vamos a comprar a precio dólar lo que tiran otros. En lugar de estimular la importación de residuos, el gobierno debería potenciar el trabajo de los que ya reciclamos para que juntemos cada vez más residuos, podamos vivir en un ambiente sano, y avanzar hacia una economía sustentable con basura cero”, se quejaron desde el Movimiento de Trabajadores de la Economía Popular (MTE).

Con el nuevo decreto 591/2019 el país se vuelve un receptor de basura peligrosa y el Estado destinará fondos que podría utilizarlos para el reciclado de su propia basura. Algo que a las claras parece tratarse de un negocio que huele mal.

Por su parte, el gobierno niega que el nuevo decreto permita la importación de basura y asegura que hubo una “confusión” o “intención política”. Por el otro, ambientalistas y recicladores urbanos creen que existe una trampa legal en medio del DNU modificado.

Pero, en la letra chica, especialistas ambientales advirtieron sobre un punto que –de forma agazapada- podría permitir la importación de basura y al mismo tiempo, perjudicar el trabajo de los recicladores urbanos.



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